Hipodrómo de Torre del Ram
Historia
El Hipódromo de Torre del Ram, también conocido como Hipodromo de Ciutadella, es un hipódromo mítico con mucha historia detrás. Se trata del único hipódromo de las Islas Baleares de propiedad privada, y su funcionamiento a largo plazo es una incógnita por las dificultades económicas que conlleva la falta de público. La primera carrera de trotones se celebró en el año 1971, y desde entonces se han seguido disputando competiciones hasta la actualidad.
Las Carreras
No esperes un hipódromo como los de las películas cuando lo visites, pues se trata de un lugar realmente peculiar. Las carreras son de trote, y los jinetes van sentados en unos carros que a más de uno le recordarán las películas de romanos. El sistema de “control” de salida se llama Autostart. El nombre está muy bien elegido, ya que se trata de un Automóvil que se sitúa delante de los caballos y despliega un valla que marca la salida. En las carreras con Handicap (carreras en las que algún caballo recorre más distancia que otros) el control de las distancias parece inexistente.
Apuestas
Hasta el 2005, año en que se creó el sistema informático de apuestas, apostar en el hipódromo era un procedimiento bastante curioso. En algunas ocasiones se podía ver gente apostando cuando la carrera ya había empezado, algo totalmente ilógico. Ahora el sistema es un poco más moderno, y los billetes de las apuestas se imprimen al instante. Te sorprenderá ver que los “empleados” son niños que no parecen tener más de 18 años.
Las apuestas en general se pagan mal. He visto boletos de 2€ que se pagaban a 2,5€, es decir, a 1,25€ por cada Euro apostado. Si lo que quieres es ganar dinero, el hipódromo no es tu sitio, a menos que aciertes un trio con bote acumulado. Puedes ir en coche y aparcar gratis al lado (10 metros), aunque si vas muy tarde en días de Agosto o Septiembre es probable que esté lleno y tengas que aparcar en la avenida que se puede ver al lado del Hipódromo (mapa).
Servicios del Hipódromo
El hipódromo cuenta con servicios pensados para que los padres pueden ir con los niños. Además de un bar y una terraza con gran cantidad de mesas, hay colchonetas elásticas y un mini-circuito de Karts. Todo el recinto es de hierba natural bastante cuidada, al menos en verano. La entrada al recinto era de pago hace años, pero ahora desconozco si realmente hay que pagar. La mayoría de veces que lo he visitado no he visto a nadie controlando la entrada, al menos si se llega después de la segunda carrera (suele haber 5 o 6 carreras en un día).




